Eutanasia activa intencional (4ta parte)

Eutanasia activa intencional (4ta parte)

Bioética en el morir 4
Bioética en el morir
Publicado: Diciembre 2012

En los números de setiembre, octubre y noviembre de Opción Médica hemos clarificado varios de los términos relacionados con la Eutanasia, tal como ahora lo recordamos con el esquema adjunto. Hemos valorado negativamente la conducta del ensañamiento terapéutico (que consiste en la aplicación de medidas médicas que resultan inútiles para revertir la cuesta en bajada irreversible hacia la muerte). Por el contrario, hemos aludido a la justificación moral de la ortotanasia o muerte a tiempo; es decir, la conducta médica de dejar que la muerte se produzca por la propia claudicación del organismo humano, sin acelerar ni enlentecer la muerte y paliando los dolores o la ansiedad asociada al morir. En este número nos ocuparemos, de forma particular, de la eutanasia activa intencional.

 

 

Valoración de la eutanasia activa intencional

En contra de la eutanasia activa intencional están quienes consideran que toda acción de un ser humano tendente a disponer de la vida de otro ser humano, es un homicidio. Valoran que, si autorizamos la eutanasia en algunos casos particulares, nos introducimos en un camino resbaladizo que no tiene límites. Una grieta en la regla de no matar al inocente debilitará la autoridad de la regla. De hecho, no existe vida que no merezca la pena ser vivida si se toman las medidas adecuadas de cuidado y confort. Por otra parte, piensan, no hay límites definidos entre “matar por piedad” y “matar por crueldad” (el estilo nazi).

A favor de la eutanasia activa intencional están quienes consideran que matar es hacer un favor a la persona que sufre, porque “hay vidas que no merecen vivirse” a causa de su intenso sufrimiento. Para este grupo de pensadores el supremo valor no es la vida, en sí misma, sino la vida a la que califican como “digna”. Si se acepta el aborto y la pena de muerte -piensan- ¿por qué no aceptar la eutanasia intencional?

En resumen, para poder valorar la ética de la eutanasia activa intencional es necesario, previamente, tener en cuenta cuál es el principio ético básico y universal que hace de fundamento a las demás valoraciones respecto a las otras “especies” de eutanasia.

Desde una moral meramente racional, de tipo personalista, el principio ético básico que se refiere a la vida del hombre es el siguiente: ningún ser humano tiene derecho a decidir sobre la vida o la muerte de otro ser humano.

Si admitimos que todos los seres humanos son iguales en dignidad, tal como ha sido afirmado por la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, no es éticamente justificable la eutanasia activa intencional ni la distanasia, (o evitación de dejar que el individuo muera en paz sin recibir tratamientos inútiles o desproporcionados).

En cambio, es éticamente justificable la eutanasia activa indirecta (que busca calmar pero no acortar la vida) y el respeto por el suicida (cuando éste ejecuta su voluntad consciente y libre, por sí mismo, sin requerir asistencia).

Obviamente es el mismo principio ético vital básico el que lleva a que nos opongamos a la pena de muerte y al aborto que suprime la vida intencionalmente, cuando ya es una vida individual humana, desde el punto de vista biomédico. Todo ser humano, independientemente de su edad, raza, condición económica, credo o nacionalidad, tiene derecho a la igual consideración y respeto y por tanto, a la igual protección contra cualquier tipo de homicidio, sea éste llevado a cabo en los inicios, en el transcurso o al fin de su vida.

 

Teniendo en cuenta el principio básico de que todo ser humano tiene derecho a ser protegido contra el homicidio y que ningún individuo puede “adueñarse” de la vida de otro ser humano, podemos sintetizar los diferentes niveles de valoración ética que se refieren a la asistencia del enfermo terminal, con los siguientes valoraciones éticas. Las dos primeras son valoraciones positivas. Las últimas, son conductas reprobables

Aceptable 1) La ortotanasia o el dejar morir a tiempo, con dignidad y paz, sin el uso de los medios desproporcionados (o extraordinarios). Es la actitud éticamente más correcta.

Aceptable 2) La eutanasia indirecta, sería el uso de calmantes con la intención de aliviar el dolor en los casos extremos de sufrimiento y enfermedad irreversible por su patología de fondo, que –se sabe– tienen por consecuencia el acortamiento de la vida por depresión del centro respiratorio. Hay dos condiciones muy importantes para justificar éticamente esta conducta. Lo primero es que se trate de una enfermedad terminal irreversible; lo segundo, que haya una intención principal y única de aliviar el dolor, incontrolable por otros medios. El efecto secundario no buscado sería la muerte por depresión respiratoria. El límite entre una eutanasia indirecta justificable y la eutanasia directa, activa o positiva no es un límite definido, y lo que marca la diferencia no son los hechos objetivos sino la intención subjetiva del que lo ejecuta. La ética también implica valorar la intención.

Reprobable 1) La distanasia (ensañamiento terapéutico) consiste en el uso de medios desproporcionados que no revierten la situación terminal del enfermo. Le brinda horas o días de sobrevida pero en condiciones de enorme sufrimiento físico o psíquico. También es una conducta éticamente reprobable.

Reprobable 2) La eutanasia activa directa -u homicidio en contextos médicos- es la que en ningún caso es justificable, puesto que señala la condición por la cual un ser humano se convierte en juez de la vida o de la muerte de otro hombre. Rompe la radical igualdad de dignidad de todos y cada uno de los seres humanos, tal como lo afirma la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sea con motivación “piadosa” o con intenciones crueles (como en la época nazi), la eutanasia activa directa es la acción deliberada de un individuo (sea médico o familiar) de poner fin a la vida de otro ser humano, en contextos clínicos, sin el consentimiento del paciente y, peor aún, en contra de la voluntad del individuo.

Código de Artículo: 5025
Fuente / Referencias Bibliográficas:

Hemos expuesto este tema en nuestro libro: Omar França. Bioética al Final de la Vida. Buenos Aires: Paulinas, 2008. En él se encuentra abundante bibliografía citada.

AUTOR/ES DE ESTE ARTÍCULO:

Especialidad: Bioética

Director Cátedra Éticas Aplicadas. Profesor de Bioética. Dpto. Formación Humanística Universidad Católica del Uruguay.

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