El autismo es un síndrome conductual, con inicio en la infancia

El autismo es un síndrome conductual, con inicio en la infancia

Trastornos del Espectro Autista (TEA)
El autismo es un síndrome conductual, con inicio en la infancia
Publicado: Noviembre 2012

El autismo es un síndrome conductual, con inicio en la infancia, por lo general antes de los tres años de edad, caracterizado por una alteración cualitativa de la interacción social, de la comunicación verbal y no verbal, la actividad imaginativa y por la presencia de patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados (DSM-IV-TR).(1)

Es autista aquella persona para la cual las otras personas resultan opacas e impredecibles: aquella persona que vive como ausente (mentalmente ausente) a las personas presentes y que, por todo ello se siente incompetente para predecir, regular y controlar su conducta por medio de la comunicación. (2) 

Se define como “espectro” porque se considera como “continuo” más que como una categoría, que defina un modo de “ser”. A pesar de las diferencias que puedan existir en los distintos casos, todos ellos presentan alteraciones, en mayor o menor grado, en una serie de aspectos o “dimensiones”, cuya afectación se produce siempre en los casos de trastorno profundo de desarrollo.

La etiqueta “autismo”, remite a un conjunto heterogéneo de individualidades, cuyos niveles evolutivos, necesidades educativas y terapéuticas, y perspectivas vitales son enormemente diferentes.(2)

Los criterios a seguir para diagnosticar el Trastorno del Espectro Autista son los siguientes:

A. Un total de seis (o más) ítems de los apartados (1), (2) y (3), con al menos dos ítems de (1) y al menos uno de (2) y de (3).

1. Deterioro cualitativo en la interacción social, manifestado por al menos dos de los siguientes:

a) Marcado deterioro en el uso de múltiples conductas no–verbales que regulan la interacción social, tales como el contacto ocular, la expresión facial, las posturas corporales y los gestos, que regulan las interacciones sociales.

b) Fallo en el desarrollo de relaciones entre pares, adecuadas a su nivel evolutivo

c) Ausencia de intentos espontáneos de compartir diversiones, intereses, o aproximaciones a otras personas (p.ej: no mostrar, acercar o señalar objetos de interés).

d) Ausencia de reciprocidad social o emocional.

2. Deterioro cualitativo en la comunicación, puesto de manifiesto por, al menos, una de las siguientes:

a) Retraso evolutivo, o ausencia total de lenguaje hablado (no acompañado de intentos compensatorios a través de modalidades alternativas de comunicación, como gestos o mímica).

b) En individuos con lenguaje apropiado, marcado deterioro en la capacidad de iniciar o mantener una conversación con otros.

c) Uso repetitivo y estereotipado del lenguaje, o lenguaje idiosincrásico.

d) Ausencia de juego variado, espontáneo, creativo o social, apropiado a su nivel de desarrollo

3. Patrones de conducta, intereses y actividades restrictivas, repetitivas y estereotipadas, puesto de manifiesto por, al menos, una de las siguientes:

a) Preocupación que abarca a uno o más patrones de interés estereotipados y restringidos, que es anormal o en intensidad o en el foco de interés en sí.

b) Adherencia aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos y no funcionales

c) Manierismos motores estereotipados y repetitivos (p.ej., aleteos de manos o dedos, o movimientos complejos que implican a todo el cuerpo).

d) Preocupación persistente por partes de objetos.

B. Retraso o funcionamiento anormal en al menos uno de las siguientes áreas, con inicio antes de los 3 años:

1. Interacción social.

2. Uso social y comunicativo del lenguaje.

3. Juego simbólico o imaginativo.

C. El trastorno no se puede encuadrar mejor como síndrome de Rett o trastorno desintegrativo de la infancia. 

Los niños con TEA pueden presentar características muy variables de lenguaje pero las alteraciones en el mismo, son síntomas comunes y necesarios para diagnosticar este síndrome. Suele ser el mayor motivo de consulta de los padres. Todos presentan serias deficiencias de comprensión, no sólo del lenguaje, sino de las formas simbólicas en general y de las situaciones sociales.

Los casos más severos no llegan a desarrollar lenguaje oral. Los de alto funcionamiento (los llamados Asperger) presentan muy buena fluidez, pero ésta presenta dificultades a nivel pragmático: su discurso no se adecúa al contexto y no logran comprender las necesidades del interlocutor.

Las investigaciones recientes demuestran que el TEA tiene un curso evolutivo típico, que se da en la mayoría de los casos. El desarrollo es aparentemente normal en los nueve primeros meses de vida pero luego se manifiesta en carencias evolutivas que afectan especialmente a las capacidades comunicativas en los nueve siguientes, y se despliega en una clara distorsión cualitativa alrededor de los 18 meses. (2)

El autismo es un trastorno generalizado del desarrollo. Esto significa que ciertas funciones superiores se encuentran alteradas:

  • La capacidad de comprender a las personas como sujetos dotados de mente.
  • Las destrezas intersubjetivas que permiten compartir estados internos (destrezas de relación, acción y atención conjunta).
  • Las funciones de comunicación y lenguaje.
  • Anticipación, flexibilidad, asignación de sentido a la acción.
  • Imaginación, imitación y suspensión.
  • Las competencias simbólicas.

Los TEA no pueden desarrollar con normalidad esas capacidades, en un período crítico de desarrollo, que se extiende entre los 18 meses y los 5 años. (2)

Algunos autores como Kanner y Asperger, plantean que el origen de la soledad autista pudiera ser de origen prenatal y genético. Se plantea también que no reside en un ambiente externo inadecuado para el desarrollo del niño, sino en sucesos internos que perturban ese desarrollo. Se relaciona con anomalías en el desarrollo de circuitos límbicos, cerebrales y/o de áreas temporales y frontales del neocortex.(2).

Las personas con TEA son muy diversas y existen aspectos generales que son útiles para el tratamiento de todas ellas, pero éste debe adecuarse a sus condiciones individuales, sus niveles de desarrollo, su personalidad y motivaciones y la severidad de su trastorno.

A través de procesos de enseñanza - aprendizaje que implican un alto grado de compromiso familiar, terapéutico y educativo, se pueden producir cambios que ayudan a mejorar las experiencias de las personas con este trastorno.

Palabras Clave: Autismo, Autismo en la infancia
Código de Artículo: 5009
Fuente / Referencias Bibliográficas:

(1) Riviere, A. Martos J. (2001). Tratamiento del autismo. Nuevas perspectivas. Madrid: Ministerio de trabajo y asuntos sociales. Secretaría general de asuntos sociales. Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO).

(2) Soprano, A.M (2011). Cómo evaluar el lenguaje en niños y adolescentes. La hora del juego lingüística y otros recursos.1ª ed.- Buenos Aires: Paidós.

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