Desafíos en la Atención Integral de los Adolescentes

Desafíos en la Atención Integral de los Adolescentes

El rol del sector salud en la adolescencia es fundamental
Desafíos en la Atención Integral de los Adolescentes
Publicado: Abril 2013

La adolescencia es una de las etapas en la que se producen los mayores cambios en la vida del ser humano.

El empuje hormonal inicia la transformación del cuerpo infantil en puberal.

La pubertad provoca una variada serie de modificaciones fisiológicas, emocionales, cognitivas y del comportamiento que impactan en los vínculos familiares y sociales.

Si bien la prevalencia de enfermedades en la adolescencia es menor que en otras etapas de la vida esto no implica que los requerimientos de los servicios de atención de salud sean menores. Pensar que en la adolescencia las necesidades del sistema de atención a la salud son menores es continuar trabajando en base al viejo paradigma de “salud es igual a ausencia de enfermedad”, sin incorporar la perspectiva de cambio de modelo de atención con enfoque de promoción y prevención. Las características propias de la adolescencia promueven la experimentación en situaciones de riesgo que para muchos serán transitorias pero para otros pueden constituirse en riesgos permanentes o daños. Desde esta perspectiva, los adolescentes constituyen un grupo especialmente vulnerable frecuentemente expuestos a situaciones que amenazan su salud independientemente del nivel socioeconómico y cultural al que pertenecen. El perfil epidemiológico de los adolescentes ha cambiado durante los últimos años. Accidentes, intento de autoeliminación y suicidio, trastornos alimentarios, embarazo no deseado, adicciones y enfermedades de transmisión sexual son los problemas que más impactan en el bienestar de nuestros adolescentes. Estos problemas requieren un abordaje integral, interdisciplinario e intersectorial. En este sentido, el rol del sector salud es fundamental.

 

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Los pediatras asisten a niños y adolescentes de hasta los 15 años, luego la atención en adolescentes es llevada a cabo por médicos generalistas, médicos de familia o internistas y algunos pediatras especialmente formados.

 

Por otra parte, la adolescencia es un período crítico de la vida caracterizado por creatividad, productividad y desarrollo. Constituye una etapa fundamental en la que se adoptan valores, se consolidan hábitos y conductas que afectarán el curso futuro de la vida. En tal sentido, la información y formación que los adolescentes reciban para el autocuidado y cuidado compartido de la salud son de primordial importancia para su desarrollo integral.

El control en salud es un ámbito privilegiado para desarrollar actividades de promoción y prevención. Una instancia para no solo promover hábitos saludables sino para contribuir a fortalecer las capacidades individuales que sustentan sus proyectos de vida. Ahora bien, el desarrollo de estas medidas requiere conocimiento, actitudes, habilidades específicas de los profesionales de la salud.

 

¿Qué se entiende por Atención Integral de Adolescentes?

La comprensión actual de las enfermedades se inscribe en un marco más amplio e integral, que se adecúa al enfoque de causas múltiples y al concepto de riesgo. Actualmente el llamado modelo epidemiológico, considera la salud como un producto social determinado por una serie de factores que pueden agruparse en cuatro áreas: biología humana, medio ambiente, estilos de vida y organización del sistema de salud. En este paradigma, el concepto de salud integral del adolescente se refiere a la amplitud con que debe abordarse su atención ya que este encuadre exige tener en cuenta no solo los factores biológicos y psicoemocionales sino también los estilos de vida, el ambiente físico y cultural y la oferta y organización de los servicios. El propósito fundamental de este enfoque es la preservación de la salud.

Realizar una atención integral en la adolescencia exige un cambio cultural de los profesionales de la salud y a la vez de las organizaciones que componen el sistema. Esto implica capacitación profesional y adecuación de los servicios a las características y requerimientos de esta etapa de la vida.

Resulta necesario promover el cambio del modelo atención con énfasis en la promoción de “estilos de vida saludable”, promoción de factores protectores, identificación de factores de riesgo y prevención de daños.

La atención debe tener un enfoque familiar y colectivo, garantizando la participación activa del adolescente.

Las actividades a desarrollar deben contemplar un enfoque de derechos, género y diversidad. El respeto a la privacidad y confidencialidad, el ser escuchado y considerado en la toma de decisiones, y el respeto a la evolución de sus facultades, constituyen derechos básicos que deben transversalizar las prácticas asistenciales. Es necesario garantizar el acceso de los adolescentes no solo a la atención con profesionales capacitados, sino a “espacios” atractivos, dotados de equipos que trabajen en forma interdisciplinaria y con infraestructura adecuada para desarrollar este modelo de atención. Los espacios adolescentes son un ejemplo de ello.

 

Control en salud del adolescente: objetivos

Como se señaló anteriormente, el control en salud es una oportunidad (a veces única) para vigilar el crecimiento y desarrollo e identificar situaciones problemáticas en los aspectos biopsicosociales. Se trata de un “encuentro” entablando un vínculo de confianza para realizar actividades de promoción y/o prevención en salud. Tal como lo señala el Programa Nacional de Salud de Adolescencia y Juventud, los objetivos son:

  • Identificar “fortalezas” y factores protectores
  • Estimular autorresponsabilidad en salud
  • Identificar problemas de salud evidentes o potenciales en el adolescente sano
  • Evaluar crecimiento y desarrollo.
  • Asegurar que reciban las inmunizaciones recomendadas y/o necesarias
  • Potenciar relación equipo salud-adolescente- familia
  • Detectar factores de riesgo físicos, psicológicos y sociales para, a través de un abordaje familiar, implementar intervenciones educativas preventivas.
  • Detectar hábitos y conductas de riesgo para prevenir enfermedades prevalentes (morbimortalidad en adolescencia y adultez)
  • Estimular el autocuidado y cocuidado de la salud.
  • Acordar acciones de prevención y promoción

 

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Desde esa perspectiva, se recomienda realizar anualmente el control de salud a todos los adolescentes. Desde octubre del año 2008, la reglamentación de la Junta Nacional de Salud (JUNASA) establece que todos los adolescentes tienen derecho a controles gratuitos anuales, incluyendo la salud bucal, ocular y la consulta ginecológica. La frecuencia establecida de estos controles se resume en el cuadro 1.

En Uruguay, esta práctica ha sido reglamentada por el decreto 295/09 del Ministerio de Salud Pública (MSP) y ha representado un avance en la reforma del Sistema de Salud. Su inclusión en las Metas Asistenciales constituye un estímulo para que todos los prestadores de salud avancen en su implementación. El carné de salud adolescente constituye un instrumento normatizador de vínculo con el sistema educativo y el único instrumento válido para certificar la aptitud física. Este carné es de uso universal en todo el territorio nacional, gratuito y obligatorio para los adolescentes de 12 a 19 años.

 

atencion3.JPGAlgunos desafíos en el sistema actual

Una pregunta frecuente es quién asiste o debería asistir a los adolescentes en la práctica habitual. Actualmente los pediatras asisten niños y adolescentes hasta los 15 años, luego la atención es llevada a cabo generalmente por médicos generalistas, médicos de familia o internistas y algunos pediatras especialmente formados. Más allá de la especialidad del profesional que los asiste, lo importante es su interés y capacitación. La atención de adolescentes exige conocimientos y familiaridad con la problemática que los aqueja y competencias para desarrollar su abordaje integral. La adolescencia es una etapa de la vida con características peculiares y exige que el sistema de salud (profesionales y servicios) responda en forma adecuada a sus necesidades. La sensibilización y capacitación de los profesionales de la salud interesados en la asistencia de esta población son esenciales para afrontar esas necesidades. La fragmentación o separación abrupta entre servicios de atención pediátricos y aquellos destinados a la atención de adultos, constituye una característica de la práctica actual. Existen claras diferencias entre la organización y las prácticas de atención que se desarrollan en ambos tipos de servicios. Esta falta de transición en la atención de niños a adultos ocurre no solo en el primer nivel, sino en los niveles de mayor complejidad incluyendo la emergencia, la hospitalización y la atención en servicios de especialidades. Esta falta de transición constituye un problema que deriva frecuentemente en fallas en la continuidad asistencial y en la referencia y contrarreferencia.

La atención integral de adolescentes implica promover prácticas y servicios que contemplen los principios de la atención de transición. Para ello es necesario recordar que se trata de un proceso activo, enfocado en el curso de vida, centrado en el adolescente, que necesariamente incluye a padres y cuidadores y exige coordinación entre servicios pediátricos y de adultos. Esta atención se debe iniciar en forma temprana e interdisciplinaria, promoviendo habilidades para la comunicación, la toma de decisiones, el autocuidado y automanejo. En estos modelos se debe promover en forma incremental el sentido de control e independencia y maximizar el potencial y desempeño durante toda la vida.

En la atención del adolescente deben involucrarse todos los servicios del sector salud, cualquiera sea el nivel de complejidad. A estos servicios deberían sumarse otros que no necesariamente pertenecen al sistema de salud, por ejemplo instituciones educativas, deportivas, organizaciones civiles, asociaciones comunitarias, etc. El vínculo con estos otros servicios constituye una de las mejores estrategias para lograr y mejorar el acceso y extender la cobertura, por la proximidad que tienen con los lugares donde los adolescentes viven, estudian, trabajan y emplean su tiempo libre.

Algunas características deseables de los servicios para la atención de adolescentes son:

  • Abordaje interdisciplinario y no multidisciplinario. Es decir conformación de equipos de profesionales de diferentes disciplinas que interactúan, cambiando el foco de la atención centrado en la disciplina por la entrega de servicios centrados en la necesidad o problema. Los problemas no tienen límites disciplinarios (violencia, consumo problemático de sustancias, embarazo adolescente, deserción escolar, etc.).
  • Desarrollo de acciones intersectoriales mediante el trabajo con las familias, la comunidad, las instituciones educativas, de recreación, etc.
  • Participación del adolescente en la mejora de la calidad de los servicios. Los servicios deben ser de fácil acceso, disponer de una estructura flexible, un ambiente amigable y brindar oportunidades a los jóvenes para participar en algunas actividades.
  • Énfasis en acciones de promoción y prevención. La vigilancia del crecimiento y desarrollo es el eje de la atención integrada.
  • Personalización y confidencialidad. Si bien estas son características deseables para la atención en todos los grupos de edad, adquiere especial relevancia con los adolescentes, para lograr su activa participación en el cuidado de su salud. Lograr que los servicios de salud sean aceptados por los adolescentes requiere que se demuestre interés personal y comprensión.
  • Los servicios deben organizarse en niveles de complejidad creciente, con adecuada coordinación y complementación. Se requiere de equipos capacitados que brinden servicios de atención diferenciada para adolescentes, tanto en el primer nivel como en el segundo nivel.

 

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En definitiva, la atención de los adolescentes requiere capacitación profesional con énfasis en el abordaje integral de la salud mediante el trabajo en equipo e interdisciplinario. Ésta debe integrarse formalmente y con profundidad en los planes de estudio de los profesionales de la salud y en los programas de capacitación o educación profesional continua.

Por otra parte, los servicios deben adecuar sus estructuras y prácticas para aumentar la cobertura, favorecer el acceso y promover la continuidad asistencial.

Código de Artículo: 5068
Fuente / Referencias Bibliográficas:
  • Kliegman S, ST. Geme Schor, Behrman.Medicina de la adolescencia, parte XIII. En Nelson tratado de Pediatria. Vol 1. 19a edición. Elsevier; 2012;104-115:680-749.
  • Estrategia regional para la atención de salud del/la adolescente. Publicación N 381 OPS/OMS 2010-2018. Código de la Niñez y la Adolescencia: Art N 9 del CNA, Ley 17.823de 2004.
  • Uruguay. Ministerio de Salud Pública. Programa Nacional de Salud Adolescente. Guías para el abordaje integral de la salud de adolescentes en el primer nivel de atención. Montevideo: MSP, 2009: www.msp.gub.uy
  • HidalgoMI, Redondo A. Medicina de la adolescencia. Atención Integral. Ed. Ergon. Madrid.2012.
  • Restrepo, H. La promoción de salud. Documento de trabajo para el Taller de Atención Primaria y Promoción de Salud. Organización Panamericana de la Salud. Pereira, Colombia, Septiembre de 1991.
  • Moreno, E. Formación de personal para atención del adolescente. Informe de la Reunión para el Diseño de Cursos de Multiplicadores. Ministerio de Salud de Brasil/Organización Panamericana de la Salud. Itapecirica da Serra, Sao Paulo, Brasil. Junio, 1990.
  • Organización Mundial de la Salud. Documento Básico para las Discusiones Técnicas sobre la Salud de los Jóvenes. 42ª. Asamblea Mundial de la Salud. Ginebra, 1989.

AUTOR/ES DE ESTE ARTÍCULO:

Especialidad: Pediatría

Profesora Agregada de Clínica Pediátrica, Depto. de Pediatría, Facultad de Medicina, UdelaR

Especialidad: Pediatría

Prof. Adjunta de Clínica Pediátrica, Facultad de Medicina, UdelaR.

Especialidad: Pediatría

Responsable del Programa de Salud de Adolescencia y Juventud, Ministerio de Salud Pública.

Especialidad: Pediatría
  • Profesor de Clínica Pediátrica. Facultad de Medicina - UdelaR.
  • Responsable del Programa de Salud de la Niñez, MSP.