Ayudando a los enfermos a morir “buenamente" (Parte 5)

Ayudando a los enfermos a morir “buenamente" (Parte 5)

La asistencia humano-espiritual al enfermo terminal
Ayudando a los enfermos a morir “buenamente"
Publicado: Agosto 2013

Evidentemente, que en una cultura como la nuestra, que escamotea permanentemente el tema de la muerte, lo considera un tópico “feo”, de mala educación, y otros apelativos por el estilo, hemos de plantear con sumo cuidado y detenimiento cómo ayudar al enfermo a morir con esperanza. Creemos que podemos afrontar la muerte con todas las esperanzas vivas y presentes si seguimos las recomendaciones que exponemos a continuación.

 

 

A. Las reglas de oro en la asistencia al enfermo terminal

  1. Calmarle el dolor tanto cuanto necesite para morir sin sufrir físicamente. Suele temerse más al dolor y a la soledad que a la muerte misma.
     
  2. Acompañarlo físico, emocional y espiritualmente. La autoestima está ligada directamente a la presencia afectuosa de personas “claves” y no tanto a la desintegración física.
     
  3. Mantenerle alta la estima personal. Se trata de evitar que el paciente se sienta despersonalizado, infantilizado, tratado como si fuera un incapaz.
     
  4. Atenderle en sus necesidades espirituales (1).  Las necesidades espirituales son:

    1. Necesidad de sentido y apertura a lo trascendente
    2. Necesidad de reconciliación, perdón Vs resentimiento, venganza
    3. Necesidad de reconocimiento de la identidad, reconocido por lo que se es no por lo que se tiene
    4. Necesidad de orden
    5. Necesidad de verdad
    6. Necesidad de libertad
    7. Necesidad de arraigo, recordar y rememorar el pasado
    8. Necesidad de orar
    9. Necesidad simbólico-ritual
    10. Necesidad de soledad-silencio
    11. Necesidad de cumplir con el deber de reafirmar sus convicciones, reordenar escala de valores
    12. Necesidad de gratitud
    13. Necesidad de reconocimiento como persona
    14. Necesidad de información sobre lo que le pasa y de tomar decisiones coherentes y responsables
    15. Necesidad de cercanía afectiva

 

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B. Las actitudes del acompañante: (2)

  1. Acogedora: atenta, poco discursiva, paciente: la iniciativa es del enfermo.
     
  2. Sincera y auténtica: que no oculta los hechos irreversibles, pero que es veraz a partir de las preguntas que formule el moribundo. Si se trata del médico, éste debe ir dosificando la información sin engañar al enfermo pero, al mismo tiempo, dándole oportunidades de ir acercándose progresivamente a la verdad Ejemplo de un relacionamiento veraz con el enfermo terminal El paciente puede decir: “estaré mejor dentro de poco, ¿verdad?”. Si como profesionales afirmamos que eso es así, podemos tener serios problemas de confiabilidad posterior. Pero si decimos “no, no mejorarás”, te vuelves su “enemigo”. No obstante, podemos proceder de otras maneras; por ejemplo, preguntándole: “¿qué cosas te han dicho los médicos respecto a tu situación? O también: “espero que mejores, pero podría no suceder eso”. O esta otra: “me gustaría mucho que mejoraras pero debemos observar qué es lo que sucede”. Cualquiera de estas respuestas son veraces y dejan abierta la posibilidad de conti nuar la ayuda. Aún podría decirse: “en todo caso, deberías pensar qué hacer en caso de que no mejoraras”.
     
  3. Tranquila: es la actitud del que no busca ocultar nada y por eso no teatraliza la comunicación.
     
  4. Tolerante: los desahuciados se ponen egocéntricos, irascibles, exigentes. La tolerancia debe ser razonable y firme, es decir, no completamente “laissez faire” para que el moribundo no aumente su culpabilidad una vez que se ponga a examinar su conciencia
     
  5. Espiritual: el paciente no necesita solo cuidados corporales, sino un conjunto de vivencias entre las cuales las espirituales son de máximo valor.
     
  6. Sobria: los gestos no deben ser exagerados ni “cargados” con expresividad artificial o teatral.
     
  7. Realista: es decir, que tiende a reforzar los hechos positivos de su pasado y del presente, tratando de omitir todo acontecimiento que estimule la culpabilización o el autorreproche.
     
  8. Agradecida: el acompañante debe ayudar al enfermo a que reciba el cuidado como un gesto de agradecimiento hacia su persona, su vida y lo que él significa para sus seres queridos.

     

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Ejemplo de diálogo tolerante de la agresividad del enfermo terminal:

El paciente puede reaccionar con agresividad y decir: “me siento malísimo y tú no me ayudas nada”. En lugar de ofendernos porque nos critica y decirle: “estoy haciendo lo más que puedo”, es preferible decirle: “no es fácil ayudarte, ¿cómo te gustaría que yo lo hiciera?” O también: “¿cuál es el motivo que te hace sentir mal y que yo no me he dado cuenta?”

 

buenamset4.JPGC. Formas concretas de ayudar a los moribundos:

  1. Clarificar y definir las ansiedades y preocupaciones cotidianas que se le presenten.
     
  2. Asegurar que se evitará la soledad. Establecer y mantener un contacto humano permanente, disponible y amable; que dé seguridad y confianza por medio de información y comunicación abierta y franca con las personas claves para él. Muy decisivo en la psicología de la muerte es el papel que juega la familia. Los hijos, cuñados, primos, tíos, abuelos, son de decisiva importancia en el apoyo emocional del paciente.
  3. Asegurar que se calmará el dolor con todos los recursos disponibles.
     
  4. Reafirmar su autoestima, especialmente a través del ejercicio de su capacidad de decisión y de valorar lo que él es y significa para sus seres queridos. La delicadeza con que es tratado y el respeto que se le brinde son esenciales para que sienta su valor para los demás.
     
  5. Dignificar y animar el período terminal: - sentidos estéticos: que disfrute de la música, de los colores, de las formas, de la poesía. Que se sienta libre de la tiranía del deseo y de la preocupación del futuro. - reencontrarse consigo mismo: que disponga de tiempo para rememorar su pasado, asumir su presente. Momentos de recogimiento, silencio y oración son esenciales. - regalo de la palabra: redactar sus memorias, grabar las anécdotas principales de su vida, los consejos que daría a sus seres queridos, que hable de su filosofía de la vida y de su fe. Que libere su palabra y sus gestos hacia otros.
     
  6. Ayudarle a encontrar significado a las pérdidas, a las culpas, a las frustraciones. Que asuma el rol de quien se despide (pedir perdón y agradecer).
     
  7. Posibilitarle que se prepare para la muerte en el aspecto espiritual y religioso (intimidad-silenciore cogimiento).
Código de Artículo: 5102
Fuente / Referencias Bibliográficas:
  • 1 F. TORRALBA. Necesidades espirituales del ser humano. Cuestiones preliminares L.H.1: 271 (2004) 7-16
  • 2 Ver también: Isa Fonnegra de Jaramillo, Asistencia psicológica al paciente terminal en: P.J.Bejarano Morir con Dignidad (Fundamentos del cuidado paliativo: atención interdisciplinaria del paciente terminal). Santa Fe de Bogotá: Omega, 1992, 230 ss

 

Hemos expuesto este tema en: Omar França, Bioética al Final de la Vida. Buenos Aires: Paulinas, 2008. En este libro se encuentra citada abundante bibliografía.

Si los lectores desean ponerse en comunicación nosotros para comentar o hacer reflexiones que aporten sobre este tema pueden hacerlo al siguiente correo: ofranca@ucu.edu.uy

AUTOR/ES DE ESTE ARTÍCULO:

Especialidad: Bioética

Director Cátedra Éticas Aplicadas. Profesor de Bioética. Dpto. Formación Humanística Universidad Católica del Uruguay.

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